Un elote desgranado
No me gusta ir al dentista. En mi adolescencia solía tener los dientes caninos sobre mis dientes del frente, así como las vampiras jeje… la razón: falta de espacio en mi boca. Le rogué a mi papá que me llevara a arreglarme los dientes, tuvieron que quitarme cuatro muelas, dosRead More →

Resulta que un día de esos que fui al dentista a que me arreglara dos de mis muelas, como me da ñáñaras el sonido de los aparatos dentales, cierro los ojos y me pongo a pensar en otras cosas para que el tiempo se pase rápido. Pero ese día lo único que se me venía a la mente era un elote desgranado en vaso, con su crema, mayonesa, queso amarillo, salsa, limoncito, chile en polvo y con mucho quesito rayado encima haciendo sombra (por cierto, malísimo, es una bomba para el estómago, pero íjole queee rico)... y pues nada, que se me hacía agua la boca, sólo que no es muy recomendable si el dentista está trabajando en tu boca... fué la única vez -de todas las sesiones- que lo tenía trabajando de más con el aparatito ése que te absorbe la saliva...









