Juegos de manos, NO necesariamente son de villanos
LA CASA SOBRE LA NORIA
Esta historia es real y da escalofríos…

La Colonia donde vivo actualmente, Villa de San Miguel, tiene mas de 30 años de existir. Mi abuela y mi madre compraron casa cuando aún habían muchos terrenos baldíos y casas en construcción.
En esa época, me cuenta mi abuela, había un velador llamado Don Otilio, un señor alto y robusto, que siempre traía una varita en la mano. Se hizo amigo de mi abuela, porque cuando se estaban mudando, Don Otilio, les ayudó a cargar e instalar el refrigerador.
Cuenta mi abuela, que un día, llegó muy asustado con ella a platicarle lo que le había sucedido en la madrugada de ese día. Y le contó lo siguiente:
LA CASA DEL BARRIO ANTIGUO
¿Quién iba a decir, que lo que fue mi barrio, se convertiría en centro de atracción y entretenimiento, inundado de bares, y antros?

Después de la Casa de 5 de Mayo, viví en la esquina de Padre Mier y Francisco Javier Mina en el Barrio Antiguo, de 1988 a 1994, esa casa fue rentada por familiares míos durante años, así que es un barrio viejísimo, patrimonio de Monterrey.
Cuando tomé estas fotos, me trajo tantos recuerdos, entre ellas, unas anécdotas de miedo, muy adoc a estas fechas.
Dice mi abuelita que ahí, en esta casa, hace muuuuchos años, vivía una pareja, en la cual el esposo, era un señor que tomaba mucho y le gustaban las apuestas, en una de sus apuestas perdió a su esposa. La señora al enterarse, tuvo un pleito con su esposo, el esposo ebrio la estranguló y la aventó por el balcón (el balcón que está justo subiendo las escaleras), al ver ésto el señor, tomó su pistola y se mató.
Quizá de ahí viene tanta cosa rara en esta casa.
Cuando tenía entre 8 y 10 años, siempre me hacían mensa los fantasmas, ruidos o llámese lo que sea de ahí. Cuando me quedaba sola, oía de repente pasos por las escaleras con zapatos de tacón, yo de inútil, pensando que era mi mamá llegando del trabajo, voy corriendo a su encuentro y ¡ohhh! desilusión, no veo nada, ni un rastro de ella, bajé a la puerta por si acaso se regresó y nada; me voy hasta el baño por si pasó a hacer escala y nada, estaba yo sola, completamente sola.
A veces en las noches se oían también por las escaleras como golpecitos en la pared, como cuando avisan algo. Ya después me enteré que cuando la andaban remodelando para su venta, encontraron moneditas de oro, donde yo escuchaba los golpecitos, ¿Qué cosas no?
También se escuchaban pasos de botas en las escaleras con sonidos como de cadenas.
Otra que me dio mucha risa, fue una madrugada antes de irme a la secundaria.




