Odisea por unas llaves

Recibí­ ayer en la noche la visita de un amigo, que cuando se fué, me quedé muy triste, no porque se haya ido, sino por una cosa que me dijo. Así­ que como estaba muuy aguitada, saqué al perrito a pasear al parque que está a unos pasos de donde vivo. Me gusta mucho sacarlo a pasear porque se pone muy feliz, corre, salta mucho y juega muy chistoso con los perritos de los vecinos, es una botana.
Salí­ con mi celular y con mi llavero (con tres llaves [oficina, casa y auto]). Estuve como una hora de paseo, cuando regresando a la casa me doy cuenta que ¡no traí­a las llaves! Me regresé al parque por todo el caminito que recorrí­ para ver si las veí­a tiradas y nada. A todo el que pasaba por ahí­ le pregunté y no me sabí­an decir. Ya eran las 11 de la noche y una familia aún seguí­a ahí­ en el parque, me vieron atareada buscando algo y me empezaron a ayudar. Un adolescente de esa familia trajo una linterna y como cuatro niños buscaron gateando entre el pasto. Luego se acercaron otros dos adolescentes que pasaron en bicicleta y también nos comenzaron a ayudar en la búsqueda. En total ya eramos 9 personas buscando las dichosas llaves en el parque, dando todo el recorrido que hice y no aparecí­an por ningún lado. La familia que me ayudó se portó super amable y los adolescentes también junto con los niños, me estuvieron ayudando hasta las 12 y media de la madrugada. Una de las niñas era super inteligente, tení­a apenas 8 años y ya me estaba diciendo todas las posibles formas de perder las llaves de acuerdo a las leyes fí­sicas de manera innata. Pensaba quedarme a domir afuera de la casa, porque si un malito encontraba las llaves se llevaba hasta mi auto. Al llegar el papá de ellos, se tuvieron que ir a su casa, pero los niños les contaron mi problema y el señor con un vecino de ellos me hablaron. Y el papá de los niños bien amable me dijo: ¡No como crees que te quedas afuera, ahorita mismo te abrimos la ventana! y me propusieron quitar el protector de la ventana del baño y que su hijo mayor entrara por ahí­ y abriera la casa con las copias que tení­a guardadas. Y así­ fué, mientras yo estaba contando cuentos y cantando con los niños, los dos señores y los dos adolescentes estaban en friega con mi ventana, como uno de los señores es soldador, ya sabí­a por donde darle y lograron entrar, mientras yo por otra ventana le daba instrucciones al muchacho que entró acerca de dónde buscar las copias de las llaves para que pudiera abrir la puerta. Terminando de ayudarme, entré por dinero y a cada señor le dí­ un buen billetillo por la molestia. No lo querí­an recibir, pero les dije que aunque sea por los niños que les comprara algo por todo lo que me estuvieron ayudando a buscar.
Hoy en la mañana, apenas amaneciendo salí­ de nueva cuenta a buscar las llaves al parque y no las encontraba. Toda aguitada comencé a caminar a lo pendejo (pensando en otras cosas, sin rumbo y viendo al piso) y ¡encontré las llaves! ¡Esa Ley de Murphy!, donde las encontré mí­nimo pasamos por ahi 5 veces cada uno de los que estábamos buscando la noche anterior. Me quedé como zombie hasta que llegué a la casa porque no me la creí­a que las habí­a encontrado, ya las daba por perdidas, pero llegando a la casa dí­ tremendo grito de alegrí­a jeje
Si no fuera por estas aventuritas, la vida no tendrí­a sentido.


14 thoughts on “Odisea por unas llaves

  1. Esa Lic.
    Claro que esas aventuritas son de lo mejor, y mas rebane cuando te acuerdas como estabas, todo preocupado o nervioso, segun sea el caso. Me han pasado un centenar de veces y la verdad no me quejo fue de lo mejor…

    Saludos… Colega. jajajaj

  2. Yo por eso les contesto a mis amistades cuando me dicen “Ay! Te voy a molestar … ” ahi mismo les digo “Ah, si es para eso, muchas gracias, lo dejamos para luego” … No te agí¼ites mujer! Por otro lado, si q’ es un gran alivio hayas encontrado tus llaves.

    Oye, cuando pones fotos de “cookie”?

  3. este parrafo eºs de el libro cien años de soledad pag 115 ok saludos i k estes bien

    En cierta ocasión, Fernanda alborotó la casa porque habí­a perdido su anillo matrimonial, y íšrsula lo encontró en una repisa del dormitorio de los niños. Sencillamente, mientras los otros andaban descuidadamente por todos lados, ella los vigilaba con sus cuatro sentidos para que nunca la tomaran por sorpresa, y al cabo de algún tiempo descubrió que cada miembro de la familia repetí­a todos los dí­as, sin darse cuenta, los mismos recorridos, los mismos actos, y que casi repetí­a las mismas palabras a la misma hora. Sólo cuando se salí­an de esa meticulosa rutina corrí­an el riesgo de perder algo. De modo que cuando oyó a Fernanda consternada porque habí­a perdido el anillo, íšrsula recordó que lo único distinto que habí­a hecho aquel dí­a era asolear las esteras de los niños porque Meme habí­a descubierto una chinche la noche anterior. Como los niños asistieron a la limpieza, íšrsula pensó que Fernanda habí­a puesto el anillo en el único lugar en que ellos no podí­an alcanzarlo: la repisa. Fernanda, en cambio, lo buscó únicamente en los trayectos de su itinerario cotidiano, sin saber que la búsqueda de las cosas perdidas está entorpecida por los hábitos rutinarios, y es por eso que cuesta tanto trabajo encontrarlas.

  4. jajajajajjaa chale eso solo te pasa a ti!!! me da gusto que encontraras las llaves, lo chido es que la gente se porto buen rollo contigo 😀 un saludote

  5. La proxima vez que pierdas algo y te vuelvas loca buscando hay un remedio para ello basado en numerosos estudios cientificos y es “hacerle un nudo a un pañuelo, que es asimilado a hacerlo un nudo a las partes del diablo”, y te aseguro que encontrarás lo que has perdí­do

  6. jajaja solo falto la AFI para que fuera historia de pelicula, espero que ya no estes aguitada y que bueno que pudiste recuperar tus llaves…
    A mi no me han pasado aventuras tan padres, pero tengo un cuate que perdio su cartera y despues de 2 años la recupero, lo mas gacho es que en ella estaba su visa para USA y por esto se predio de eventos importantes de su familia, ya se imaginaran…

    Slds

  7. Lo que no sabes, es que las llaves las agarró un niño de los que te estaban ayudando a buscarlas, por eso no las encontraban en la noche.
    Ya en su casa el niño, el papá lo agarró con las manos en las masa, y después de darle tremenda regañada, con la pena fue a dejar las llaves en el parque. Jajaja

    Nombre!, esa ley de murphy

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