De esos aventones ya no quiero…

Cuando tení­a 8 años de edad y mi hermano tení­a 5 añitos, mamá nos habí­a llevado al Cine que se encientra por La Purí­sima (el del numerote con pantallota jeje), en ese tiempo viví­amos en el Barrio Antiguo (por suerte, porque si hubiera vivido más lejos me daba un shock, ahorita van a saber por qué).
Se nos hizo tarde a la salida del cine y al parecer ya no pasaban camiones, estuvimos como una hora esperando en la esquina frente a la Iglesia de la Purí­sima, para que nos dejara por la Macro y de ahí­ ya camináramos.
Luego un auto estilo sedán, se detiene en una esquina y le hablan a mi mamá, dentro del auto habí­a una pareja y la señora traí­a un niño como de cuatro años en brazos, le preguntaron a mi mamá que para dónde í­bamos, porque si gustaba nos podí­an dar un aventón. Mamá aceptó porque ya era muy tarde y en el asiento trasero, nos subimos los tres.

Yo solo recuerdo que la señora del auto iba platicando con mi mamá, cuando en eso se despierta su hijo que traí­a en brazos (por cierto, recuerdo que estaba muy bonito), se asoma entre los asientos delanteros y al vernos a mi hermano y a mí­, ví­ como soltó un gritillo de alegrí­a y le brillaron los ojitos con un tono un tanto diabólico… de un salto, el huerco cayó encima de nosotros y de ahí­ el aventón se me hizo el más largo y tedioso que haya vivido hasta ahora.

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El niño me agarró de la cabeza y empezó a jalonearme de los cabellos, me quitó mi diadema y la golpeaba contra mi cabeza; mientras hací­a eso, pisoteaba a mi hermano.
La mamá del niño con una voz dulce y fina (osea, con tooodo el sebo del mundo) le decí­a: “Ya mijito déjalos…” y claro el niño con oí­dos sordos bien prendido con nosotros.
Luego el diabólico niño, se sentó en el respaldo trasero en medio de los dos, nos agarró de los cabellos a mi hermano y a mí­, y como dos pelotas golpeaba una contra la otra. Nos trataba de morder y cuando intentaba quitármelo de encima, se pescaba de mi hermano y se lo quitaba y seguí­a conmigo como cual muñeca de trapo. El niño era TOSCO, excesivamente. Puro golpe, arañazo, jalones de cabello, patadas, se dejaba caer con su peso contra nosotros…uff…
Mamá veí­a eso, pero no podí­a regañar al niño, porque pues nos estaban haciendo un favor y la señora del auto (si, con todo el sebo del mundo) decí­a: “Mijito se está diviertiendo con los niños”…

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Cuando por fin llegamos, mi hermano bajó del auto todo despeinado, yo con mi diadema rota, los pelos despeinados y enredados y con 20% menos de cabello, nos volteamos a ver mi hermano y yo (todos traumados) y luego volteamos a ver a mamá, quien soltó una carcajada, que nos hizo reir a mi hermano y a mí­, para olvidarnos del trauma de ese aventón, que nunca se nos va a olvidar.

Candy Belen

Blogger de Monterrey, México. Soy blogger desde el 2004 por hobbie, esposa desde 2010 por decisión y madre desde 2013 por amor.

9 thoughts on “De esos aventones ya no quiero…

  • January 19, 2007 at 11:23 am
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    Pene que la historia hiba a acabar de manera espeluznante. Agradable que lo tomaron bien. Yo que tu lo hubiera pellizcado para calmarlo….
    😆

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  • January 19, 2007 at 1:16 pm
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    :lol:pobres de ustedes, si eso le hubieran hecho a mi hermano menor ese niño ya no viviria :evil::razz:

    Saludos

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  • January 19, 2007 at 1:35 pm
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    jajajaja me acuerdo que estaba bien asustao 😳

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  • January 19, 2007 at 2:09 pm
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    K onda grecia,!! cuando regresaste a tu blog??? de pura casualidad hoy checaba la web y se me ocurrio poner tu pagina y como magia aparecio, yo pensaba que ya la habias quitado. Pues es Bueno ver tu blog de nuevo !! te visitare seguidon. SUERTE!!:razz:

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  • January 19, 2007 at 6:41 pm
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    que onda chica regia pos aunque siempre visito tu blog nunca habia dejado mi comentario pero puedes estar segura de que soy fan tuya jejejejje……..bueno referente a esa historia pos si esta medio espeluzanate sobre todo poruqe cunado se bajaron de puro casualida dtu hermano no se bajo con tu diadema puesta jijiiijijiji…. lo qu epasa es que a mi me paso un histira simila pero con un orimo qu esta medio chiflado y pos no le puedes decir nada (me senti identificado con tu historia)

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  • January 20, 2007 at 1:21 am
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    Jajaja, solté la carcajada cuando dijiste:

    Luego el niño diabólico, jajaja, me quiero imaginar por lo que estabas pasando.

    También me gustó el recuerdo que tienes cuando soltó la risa tu mama. Por esos recuerdos se disfruta la vida.

    Saludos

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  • January 20, 2007 at 3:43 pm
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    Pellizco a los tanates! Con eso te lo quitabas de encima.

    Y si los bajaban del carro, pues ya que? De todos modos todo empezo con los tres esperando un camion ya tarde.

    Supongo que el “Engendrito” bien puede hacer algo parecido todavia: asaltando chamacas en el asiento del carro!

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  • January 22, 2007 at 9:30 am
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    jiji :mrgreen: pues se noto tu gran clase, y aplcaste la regla de oro en esos casos, ” el arrimado tiene ke ser sufrido ” ….:sad:

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  • March 16, 2008 at 11:53 pm
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    jajajaj a golpes si esta mal el plan el aventon jajajaja

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